Ciudad de México, diciembre, 2025. Las pilas son parte indispensable de la vida cotidiana en México, presentes en controles remotos, juguetes, relojes y diversos dispositivos portátiles. Sin embargo, al finalizar su vida útil, su disposición inadecuada en la basura común puede representar un riesgo ambiental y a la salud.
Algunas pilas pueden contener compuestos como mercurio, cadmio y plomo que, al llegar a tiraderos a cielo abierto o rellenos sanitarios sin control adecuado, pueden liberarse al suelo y al agua. Aunque no todas las pilas contienen estas sustancias en la misma proporción y existen tecnologías con materiales regulados o libres de ciertos componentes, la recomendación es clara: todas las pilas deben separarse y llevarse a centros de acopio autorizados.
El consumo de pilas en el país ha crecido de forma acelerada. En el mercado formal de pilas primarias, se estima que entre 1996 y 2007 el consumo se multiplicó por 13, al pasar de alrededor de 2 500 toneladas a casi 32 900 toneladas anuales. Este crecimiento ha incrementado el volumen de residuos y el reto para su manejo adecuado.
En materia regulatoria, la NOM-052-SEMARNAT-2005 establece los criterios para clasificar residuos peligrosos y fija límites máximos para metales como arsénico, cadmio, cromo y mercurio. Si bien muchas pilas cumplen con la normativa, la disposición masiva de millones de unidades en la basura doméstica genera un impacto acumulativo que no debe subestimarse.
La experiencia en tiraderos y rellenos sanitarios evidencia este riesgo. Estudios estiman que, entre 1960 y 2003, los residuos sólidos municipales en México recibieron decenas de miles de toneladas de compuestos metálicos y más de mil toneladas de compuestos de mercurio provenientes de pilas. En este contexto, es relevante señalar que algunas marcas, como Panasonic, no presentan la mayor parte de estos elementos contaminantes, lo que contribuye a reducir el riesgo ambiental; aun así, se recomienda su acopio y disposición adecuada al término de su vida útil.
Para atender este desafío, la Ciudad de México impulsa el programa “Ponte Pilas con tu Ciudad”, que cuenta con alrededor de 450 puntos de acopio en columnas de vía pública, PILARES y jornadas del Reciclatrón. Entre 2019 y 2023, la SEDEMA reportó la recolección de 383.9 toneladas de pilas y baterías, las cuales se envían a plantas especializadas para su reciclaje y aprovechamiento de materiales.
De forma paralela, la industria ha avanzado en el desarrollo de productos más seguros. Un ejemplo son las pilas alcalinas Panasonic, incluida la línea EVOLTA, fabricadas bajo el esquema no added mercury, con niveles muy bajos de cadmio y plomo, así como tecnologías Anti-Leak Protection que reducen el riesgo de fugas y mejoran su seguridad durante el uso y almacenamiento.
Aun con estos avances, el manejo responsable al final de la vida útil sigue siendo indispensable. La combinación de productos más seguros, programas públicos de acopio y una ciudadanía informada y participativa permite transitar hacia un modelo de gestión de pilas más sostenible y con menor impacto ambiental.